16 ago 2016

Recuerdos



Cuando era niña recolectaba piedras de todo tipo, había escuchado que una forma de carbón se convertiría en diamantes e imaginaba que algún día se convertirían en bellos diamantes azules.
Mi madre en un intento por hacer limpieza, tiro todas esas piedras hermosas y junto a ellas miles de sueños e ilusiones que una niña pudiese tener.

La vida da tantas vueltas, y hoy si pensar retomo esa práctica, recolecto piedras en mi camino pero no para esperar que se conviertan en diamantes, sino para enriquecer las piezas de cerámica que hago.

Es extraño como se restauran esos ciclos de dolor y nos recompensa el tiempo con esos momentos en la creación de algo bello.  Soy una cursi! ajajja!


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